lunes, 12 de mayo de 2008

La ranita orgullosa


Desempeñándome en el área docente, algún día de trabajo normal, llegó a mis manos una hoja en blanco enviada por una editorial con el fin de que, tanto maestros como alumnos echaran a volar su imaginación en un cuento con moraleja.
Todavía recuerdo bien esa tonta historia que escribí. Dicen que todo eso es psicológico. Tal vez me proyecté en mi propia historia. Me gustaría que alguien con conocimientos la analizara y me dijera que rollo con mis escritos.
Un día cierta ranita orgullosa se divertía jugando en las hojas de lirio acuático. A los lejos vio a un grupo de ranas acercándose a su aldea. Una de ellas platicaba con el jefe la tribu. Los hogares de esta nueva tribu habían sido arrasados por una fuerte tormenta, dejándolos sin un lugar donde habitar. Ahora, buscaban un lugar donde asentarse. El jefe de la tribu les permitió a estas desdichadas ranas reunirse con ellas en su lugar. Así pues la ranita orgullosa empezó a ver que en esta tribu había muchas otras ranitas de su edad con las cuales podría jugar, pero como era muy orgullos se negaba a hablarles para comenzar una amistad. Cierto día, una ranita amigable se acerco a ella con el fin de ser amigas. Aunque fue un poco difícil por el orgullo de la ranita, la final terminaron siendo muy buenas amigas. Con el tiempo llegaron a ser casi inseparables, eran como hermanas; todos los días se iban juntas a la escuela, llegaban y hacían sus tareas juntas para poder después ir a saltar en las hojas de lirio y así formaron una amistad increíble para todos los que conocían la debilidad de la ranita orgullosa. Cierto día, la ranita amigable junto con otra ranita también amigable fueron a buscar a la orgullosa para salir a jugar; como ella estaba escuchando música con sus audífonos, no escucho sus voces, y aunque su madre le tocó la puerta, ella siguió sin escuchar. Así que solo las dos ranitas amigables salieron a jugar esa tarde. Después de un rato la ranita orgullosa quiso salir a buscar a su amiga, cuando a lo lejos la ve divirtiéndose con la otra ranita desconocida para ella. La ranita orgullosa no podía creer lo que sus ojos veían, no podía creer tal traición. Sus ojos se llenaron de lagrimas y su corazón de un amargo sentimiento y coraje que la llevaron a decidir nunca mas dirigirle la palabra a su ahora enemiga. Muy molesta se metió a su cuarto y se encerró a escuchar música para no saber nada, no se enteró ni siquiera que las dos ranitas habían ido a buscarla por segunda ocasión. Esa noche, una tormenta barrió muchos de los hogares de las ranitas recién asentadas, como sus hogares eran todavía provisionales no soportaron tanta fuerza, solo resistieron algunas, pero no la de la ranita amigable. Ella había sido arrastrada junto con otras ranitas. Al día siguiente, su mamá le informa del desastre, e inmediatamente la ranita orgullosa dejo su orgullo a un lado y salió a buscarla para saber si se encontraba bien. Al poco tiempo se le informa lo ocurrido. Ella llora por haber sido tan orgullosa y por haber perdido la oportunidad de no haber pasado con ella el último día de vida de la ranita amigable.

FIN

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